Poco a poco va desapareciendo en estos días el vetusto almacén de Fiad en Yerba Buena. Dicen que en esa esquina de El Mástil -la que tiene vereda con escalones, en el sector suroeste- se erigirá un centro comercial grande, con súper y bar, que le cambiará definitivamente la fisonomía a lo que fue durante años el corazón de la "Ciudad Jardín".

¿Importa el cambio? ¿Quién lo lamentaría? Hoy el centro está dividido entre las zonas de los shoppings y la avenida Perón. Ya nadie necesita llegar hasta El Mástil para conectarse con lo que pasa, para hablar por el teléfono público en la farmacia de Maderuelo o para tomar el 102 en la vereda de Fiad. Ahí había una significativa parada con asiento circular de mampostería que alguien demolió sin miramientos hace tres años. Poco queda de las cuatro esquinas. Derrumbaron la farmacia de Maderuelo (al sureste, hoy es un corralón); modificaron la carnicería de Salvi (al noreste, ahora hay una farmacia) y el emblemático cine Astral -donde mi mamá asistía a las matinés de Flash Gordon en los 40 y donde nosotros vimos nuestras primeras películas- espera cerrado y silencioso la piqueta inexorable.